viernes, 13 de mayo de 2011

El camino del Origami

¿Por qué debe interesarnos el origami? Si lo vemos fríamente, es muy difícil volverlo rentable, requiere realizar gastos en la compra de los materiales, y no siempre vamos a tener la paciencia y/o habilidad para realizarlo. Pero creo que aquí es en donde reside la oportunidad de ver el valor intrínseco en el aprendizaje de este legendario arte.

Primero vamos a analizarlo desde un punto de vista técnico-científico, el origami esta basado en una de las herramientas fundamentales de construcción del conocimiento: las matemáticas, cualquiera que haya tenido la curiosidad de leer algo acerca del tema, sabrá que existen unas bases o “cimientos” (por llamarlos de alguna manera) muy básicos a partir de los cuales se da la creación de modelos más complejos. Análogamente, tenemos la suma, resta, multiplicación y división, entre otros, como funciones fundamentales, en la creación de modelos, teoremas, axiomas, etc.

Siguiendo en esta misma línea de pensamiento, el origami responde a las reglas establecidas en los siete axiomas de Huzita-Justinque de manera muy resumida, indican las interacciones que se originan por la interacción entre puntos, líneas, dobleces y planos. Además el origami, no se limita solamente a la representación del mundo figurativo, sino que existe una rama muy vasta, dedicada al estudio y modelado de sólidos geométricos (teselaciones) y abstractos, llegando a tales niveles de especialización que existe software ex profeso para el estudio, desarrollo y estudio de tales modelos. 

El otro punto a analizar es el filosófico y desde mi punto de vista, el que contiene más riqueza  y profundidad. Para empezar, el origami tiene un origen muy antiguo (mas de mil años) y surge con motivos religiosos en donde llegó a simbolizar la unión espiritual y la buena fortuna, posteriormente, forma parte de la educación considerada de etiqueta social y cultural, terminando por tomar un giro pedagógico el cual se ha mantenido hasta nuestros días.

Pero esta pedagogía no sólo se queda en el aspecto técnico, sino que al basarse en la contemplación del mundo para su interpretación a través del papel, se favorece la disciplina y la paciencia, enaltece la calma y la perseverancia se vuelve la herramienta fundamental de uso diario, incluso se ha llegado a utilizar como terapia. El término utilizado que resume este modo de ver y analizar el mundo (y algunos de los mas ortodoxos dirán que forma parte de un estilo de vida) se conoce como “origamido”.

Finalmente, siempre quedará el aspecto lúdico intrínseco del origami ¿Quién no ha matado tiempo haciendo un barquito de papel? ¿Se acuerdan de los come pulgas con los que se jugaba en la primaria? Y nadie lo podrá negar, pero todos aquellos que hayan manipulado una hoja de papel para transformarla en un objeto que represente algo para nosotros, han experimentado la abstracción que se genera al concentrarse en fabricar la figura, y al final, por un leve momento; podemos mantener un estado zen de tranquilidad, con la sola contemplación de aquello que hemos creado; es en pocas palabras, tener un momento de paz a través de lo efímero del papel.

¿Te interesa saber más del tema?
Consulta:

K. Haga, "Origamics. Mathematical explorations through paper folding", World Scientific Publishing Co., Singapur, 2008.

M.G. Lafosse, "ORIGAMIDO. The art of folded paper", Quarry BooksRockport Publishers, Minneapolis, 2000.



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